Perteneciente a la Serie de Carreteras- Monumentos de Álvaro Rojas SastreLos poemas de este libro no tienen ilación alguna. Son un ejercicio de creatividad impulsiva. Tienen alegría y son consecuencia de la participación activa en un foro de poesía en Internet. Es el primer choque del autor con semejantes que, además, son lectores. Los temas son ilimitados. Hay una reminiscencia periodística y una alusión al punto crucial de la historia moderna: la destrucción de las torres gemelas en Nueva York. Están hechos para agradar y ser aprobados por una comunidad. La poesía como asunto social que despierta la convulsión por la escritura. Rápidos, con ingenio y algunos que empiezan a bucear en un estilo personal.Son un puente para la inspiración que se avecina.
Poemas de la línea discontinua. Escritos entre enero 2001 y febrero 2002
Fotografías de Álvaro Rojas Sastre: Carreteras- Monumentos
Los seres surgen del sin-comienzo
y en el sin-fin se consuman.
Tienen una realidad, pero no un territorio,
Tienen una duración,
pero no son dueños del tiempo.
(Los pensamientos de Tchuang-Tse)
SOLSTICIO DE VERANO
Una gota de sudor
rodó por un abismo
Entre la frente de sal
y la dulzura de sus senos
lengua confundida
Primero nacen
descubren una línea que cruzar
salvan la vida
siembran una semilla
sin riego
se endurece
crece un tallito
florece
la simiente añora su tierra
la flor mira al cielo
bebe la lluvia
el arco iris es el mismo
y el silencio
ese sí que no
las lágrimas fortalecen
¡maldita línea!
nacer para saltar
y no regresar
El eco se entretuvo
en paredes agrietadas
en vientos inconstantes
en detalles sin importancia
en una voz que callaba
El eco se entretuvo
quiso repetir mis palabras
repetidas hasta la saciedad
quiso repetirlas, de verdad
pero se entretuvo en su ego
Nunca hasta hoy se escuchó
¡maldita curiosidad!
El color de alquitrán
guardado en la pupila astuta
reflejaba brillante una sonrisa
de un niño en brazos del abuelo
inmigrante hacia la nada
aquella aldea punto negro en mapa
desapareció en el luto
¿para qué llegaron acá
si no hay lugar para soñar?
vende pañuelos de papel
en el semáforo de una gran ciudad
alquitrán de ojos que no miran
provocan socavones de intranquilidad
Las sábanas se abrazan
aprenden a ser una
se besan de esquina a esquina
de cabeza a los pies
desentendidas de la almohada
fabrican ternura de primera vez
se llenan de aromas de amanecer
susurran a la noche
están listas para el amor
aprendieron abrigándonos
se enredaron en nuestros sueños
dos cuerpos apretados
jurándose el placer
entre sábanas de algodón
Deshecha cama vacía
espera nuestra actuación
Mi amor es un trasto inservible
de esos guardados en un desván
que huelen a rancio
y miran a las arañas
Mi amor es una aventura al desastre
de esas comentadas en corrillos
que se escriben en libros amarillos
y se empolvan en olvido
Mi amor es una idea descabellada
de esas surgidas en borracheras
que limpian lo negro del horizonte
y se disuelven en miopía
Mi amor es absurdo
ilógico
improductivo
evitable
Mi amor está absorbido
por el desagüe de tu razón
Yo nunca paseé por Nueva York
preferí los rostros de otros lugares
que nacieron para parir esclavos
otras ciudades que se elevaban
para alcanzar el cielo y contemplar
la riqueza de esa ciudad que absorbía
colores emigrantes y escapistas
hacia la tierra de las oportunidades
y de la libertad en inmóvil estatua
Yo nunca soñé con la isla del poder
preferí las aguas puras de otros mares
con olas de tiempo estancado en sueños
desvividos por horizontes imperfectos
tierras baldías sembradas de un día más
y un sol adormilado en sopor de miradas
Esos ojos no cotizaban en Wall Street
contemplaban un azul lleno de inmensidad
vacío de ventanas por las que saltar
A un enfermo terminal de sida que se cruzó en mi viaje a ninguna parte
Claustrofóbico, deambula de vagón en vagón
entra en escena como un cómico deprimido
lanza su quebrada voz por encima de los ojos
de viajeros transitorios humillados por la rutina
tímidos enamorados de caricias inventadas
tristes sueños aprendices de adormilados túneles
la invisibilidad les hace sordos, ciegos, espíritus
aprietan párpados para contemplarse adentro
Las palabras se despeñan de una boca sin poesía
discurso trágico anuncia la muerte temprana
de un perdedor atrapado por la enfermedad
suplica comida, ropa, alimento, un día más
El metro estira su mano temblorosa en otra estación
cadenas arrastradas por fantasma de la oscuridad
El subterráneo es una tumba de muertos vivientes
vertiginosa, la línea circular no da otra oportunidad.
Claustrofóbico, deambula de vagón en vagón
entra en escena como un cómico deprimido
lanza su quebrada voz por encima de los ojos
de viajeros transitorios humillados por la rutina
tímidos enamorados de caricias inventadas
tristes sueños aprendices de adormilados túneles
la invisibilidad les hace sordos, ciegos, espíritus
aprietan párpados para contemplarse adentro
Las palabras se despeñan de una boca sin poesía
discurso trágico anuncia la muerte temprana
de un perdedor atrapado por la enfermedad
suplica comida, ropa, alimento, un día más
El metro estira su mano temblorosa en otra estación
cadenas arrastradas por fantasma de la oscuridad
El subterráneo es una tumba de muertos vivientes
vertiginosa, la línea circular no da otra oportunidad.
Serie de Carreteras- Monumentos de Álvaro Rojas SastreEl frío del pasado apunta al miedo
la voz de un hombre descubre cabizbaja
las huellas del regreso a unos ojos
clavados en la ilusa línea del horizonte.
Abraza montañas deshechas en calor,
el sol se refleja en una piel despierta,
en mirada hacia adentro, donde zumba eco.
Allá, en esa profundidad, pide una mano,
acaricia la rocosa apariencia de un cobarde,
escucha el silencio de sombras ocultas,
derrumbado en un abrazo que no le abriga.
Ayer amó de forma inconsciente aquel cuerpo,
oyó sus lágrimas cuando cerró los besos.
Dobla las esquinas en recorridos circulares,
la gravedad le hace llorar en un bordillo,
incandescente soledad, a punto de quebrar.
la voz de un hombre descubre cabizbaja
las huellas del regreso a unos ojos
clavados en la ilusa línea del horizonte.
Abraza montañas deshechas en calor,
el sol se refleja en una piel despierta,
en mirada hacia adentro, donde zumba eco.
Allá, en esa profundidad, pide una mano,
acaricia la rocosa apariencia de un cobarde,
escucha el silencio de sombras ocultas,
derrumbado en un abrazo que no le abriga.
Ayer amó de forma inconsciente aquel cuerpo,
oyó sus lágrimas cuando cerró los besos.
Dobla las esquinas en recorridos circulares,
la gravedad le hace llorar en un bordillo,
incandescente soledad, a punto de quebrar.
Lo efímero del tiempo
se convierte en lastre
pies de plomo de mañana
ayer, polvo de arco iris
vivo en unos ojos
que no quiero cerrar
Esta tarde buceé en un profundo sueño
sumergido en el cálido sofá con vistas al televisor
El arrullador tono del locutor salpicaba sopor
y
entonces
sucedió
Renací en un lecho de aguas frías continente arriba
una voz me susurró recuerda este lugar y marcha
divisa las aguas bravas y no te detengas jamás
hasta respirar sal de inmensidad (tus escamas cambiarán)
Profundidad
Olas
Depredadores
Redes
Color
Amor
La luz del cielo se hizo rojiza
Un océano se convirtió en desagüe
devorado el salitre
engullida la playa
las corrientes mansas
las trampas de los humanos
los remolinos de inquietud
la temperatura del hielo
con la que por vez primera
me abrigué
Mi amada ya no era bella
Mi cuerpo se descomponía
La danza
La música
La vida por brotar
La extinción
El llanto del locutor gemía el gran dolor
Un minuto de silencio
por el heroico salmón
La publicidad me devolvió a la realidad
No recordaba
debajo de qué piedra broté
y tampoco averigüé
mi razón de regresar
EL INSTINTO DE VIVIR
He seguido las huellas de un hombre que se perdió
en pantanos de la tristeza llenos de señales indicadoras
hacia ningún lugar
He preguntado a las raíces de los árboles ya secos
y sus troncos doblados suplican la limosna de una lágrima
para seguir en pie
He emprendido el vuelo con las aves de nunca jamás
en viaje sin destino hacia el calor de un hogar memorizado
nostalgia de no emigrar
He intuido que el regreso es la huida del que no se fue
caminos circulares en espejos no evitan atajos del miedo
el instinto de vivir
Serie de Carreteras- Monumentos de Álvaro Rojas SastreAhora que soy un gusano
con un piercing en el ombligo
y he superado el miedo al agua
percibo la vida colgada de un hilo
No hago otra cosa que reír
con los ojos bien abiertos
relajado en cálida posición fetal
aburro a las olas repetidas
Soy el bocado más sabroso
en el mar de la contradicción
Espero que una boca lasciva
me dé el beso de la muerte
(Durante el próximo orgasmo
TÚ
estarás al otro lado del sedal)
Contemplo esta hoja en blanco
y comprendo que soy yo
sin trazar
Así es como siempre debiera pensar
virginal
Impoluto folio alérgico a la tinta
¿Cuánto queda para la mancha brutal?
No tanto, amigo mío
los días están hechos de nubes
nostálgicas
No es verdad
El blanco esponjoso
no es el color más limpio
No es verdad, amigo mío
Todas las palabras escupidas
son ahora la terapia del que dirán
y avanzo interminablemente en paz
con los ojos cerrados
por el beso que no me das
y observo la triste melancolía
de este vaso
se sabe a punto de vaciar
sorbo a sorbo hemos gastado sueños
sólo falta quebrar el cálido cristal
para saber que el amor
se ahogó
sólo falta recoger los mil añicos
para entender que no fuimos transparentes
Chorrean las babas por el suelo
y todo vuelve a comenzar
Somos norias
centrífugas norias
Esta circunferencia abusa de la velocidad
lenta y absurda aceleración vital
Y continuo mi poema triste
inventado para ser final
A pesar de las sonrisas ficticias
A pesar del teatro pagado
Somos lo que somos
Nada más
Si me preguntas
no contestaré
He inflado mis carrillos con la intención
de volar al paraíso
de la no verdad
Tal vez una mirada me derribe de una vez
Yo expongo todo lo que soy
en el amplio e interminable puro punto de mira
engordado para impedir el fallo
Mi poema más feliz no existe
y si nació
voló alto
(Inmensamente alto)
Tal vez
si te esfuerzas
por una vez
alcances a divisar
Escribir te hace mal
no captas el sentimiento positivo
de la vida
Querer te hace mal
Esa conducta obsesiva
te destruye
Los ideales te hacen mal
no dan de comer y no sirven
para sobrevivir
Las lunas y las noches
Los mares y sus olas
Los besos y las caricias
Las borracheras de amistad
Los sueños imposibles
Amar por amar
Todo está prescrito desde hoy
por la doctora del pensamiento
Marioneta con cuerdas se reverencia
todos mis secretos volaron al viento
¿Y si, después de todo, estaba equivocado?
Hoy no preguntaré al espejo
por si dice la verdad
ORACIÓN PARA ÁNGELA
Ese ombligo ígneo, bien vale una misa
ese camino celestial del deseo irreverente
vale una novena y una vida de rodillas
y precisa una estampa del Santo Tadeo
una súplica de la perdición imposible
hacia ese místico y divino lugar, mi templo.
Esa boca sin extinguir, bien vale una confesión
leer en sus labios los salmos de la lujuria
vale una oración recitada con fervor
Yo, pecador, me confieso ante vos, mi virgen,
me condeno a una eternidad de tus besos
hoy, mi lengua pagana se bautiza con tu saliva.
Esa mirada pirómana, bien vale una penitencia
las plegarias olvidadas brotan memorizadas en deseo
mi condena es su cuerpo esculpido por masones
Por caminar sobre la humedad de su agua bendita
por ser el amante pródigo que llora entre sus senos
yo me sacrifico ahora y en la hora de mi redención.
Serie de Carreteras- Monumentos de Álvaro Rojas SastreLas fotografías de carretera de Álvaro Sastre Rojas me atraparon por su sentido espectral en medio de la noche negra cernida sobre la espina dorsal de un país hecho para decidir norte o sur sin detenerse hasta no regresar. Sus pasarelas son la salida a este movimiento perpetuo y las luces faros sirven al automovilista de referencia en la fuga a una ansiada soledad. Periódicas etapas que iluminan los trazos de líneas discontinuas permisivas al adelantamiento. Si se detiene el auto se contemplará la desolación en los ojos de los que dejan caer todo el peso de la distancia en el pedal de la aceleración. Los monumentos se erigen para quien se atreve a desviarse de la ruta, fantasmas de la madrugada que cuelgan sus pies entre los barrotes, asomados al sentido contrario, memorizando muertos que se les unirán.
José Ramón Huidobro
Página de Álvaro Rojas Sastre

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